El problema no es que duela: enfermedades bucales que avanzan sin avisar
Cuando pensamos en un problema dental, solemos asociarlo con dolor. Una muela que molesta, sensibilidad al tomar algo frío o una encía inflamada parecen señales claras de que llegó el momento de pedir hora con el dentista.
Sin embargo, muchas enfermedades bucales pueden comenzar y avanzar durante un tiempo sin provocar dolor ni síntomas evidentes. Por eso, esperar a que algo duela no es una buena estrategia para cuidar la salud dental.
Una caries puede empezar sin que sientas dolor
En las primeras etapas de una caries, normalmente no se experimentan síntomas. El proceso comienza cuando las bacterias de la placa transforman los azúcares de alimentos y bebidas en ácidos que van dañando progresivamente el esmalte dental. Cuando el daño avanza, recién pueden aparecer sensibilidad, dolor o incluso una infección.1
De acuerdo a la Asociación Latinoamericana de Odontopediatría, la caries dental en América Latina afecta aproximadamente al 43% de los niños con dentición primaria y al 25% de los adultos de la región.2
Pero lo positivo es que detectar estos cambios temprano puede hacer una gran diferencia, ya que varias lesiones iniciales pueden detenerse o incluso revertirse tomando medidas preventivas.
Las encías también pueden enfermarse de forma progresiva
De forma similar como ocurre con las caries, sucede con las enfermedades periodontales, que afectan a los tejidos que sostienen y rodean los dientes. Suele comenzar con el sangrado durante el cepillado o la inflamación de encías, pero de avanzar, puede llegar hasta afectar al hueso que sostiene la dentadura.3
En estados mucho más avanzados, se puede generar movilidad dental, molestias al masticar y mal aliento. Y así como comienza de a poco, no es un problema a desestimar. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades periodontales graves afectan a entre el 15% y 20% de los adultos de entre 35 a 44 años. 4
¿Por qué ir al dentista si no hay molestias?
Justamente, para buscar aquello que todavía no podemos detectar por nuestra cuenta y prevenir posibles enfermedades más graves, que requerirán un tratamiento más extendido y costoso. Durante un control odontológico, el profesional evaluará dientes y encías para detectar lesiones tempranas e indicar de ser necesario exámenes complementarios para un diagnóstico certero.
Es por esto que se recomiendan las revisiones periódicas como la principal forma de prevenir enfermedades y mantener una buena salud bucal. Aunque popularmente quedó instalada la sugerencia de visitar al dentista cada seis meses, no existe una frecuencia que sea adecuada para todas las personas, ya que influye la edad, los antecedentes y los hábitos.
Salud bucal: la prevención como hábito diario
Además de los controles odontológicos, existen algunos hábitos cotidianos que nos ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades bucales.5
Los más recomendados son:
- Cepillarse los dientes al menos dos veces al día.
- Cepillarse con movimientos circulares pequeños y todas las caras de cada diente.
- No olvidarse de cepillarse la lengua.
- Limpiar regularmente los espacios entre los dientes.
- Limitar el consumo frecuente de azúcares libres.
- Evitar el consumo de tabaco.
Debemos recordar que la salud bucal es parte fundamental de la salud general y esencial en funciones tan básicas como comer, hablar y relacionarnos con otras personas. Este Día del Odontólogo puede ser un buen recordatorio: no hace falta esperar a que duela para cuidar la salud de nuestra boca.
Referencias Bibliográficas:
- https://www.nidcr.nih.gov/health-info/tooth-decay
- https://backup.revistaodontopediatria.org/ediciones/2014/2/art-4/
- https://www.nidcr.nih.gov/espanol/temas-de-salud/la-enfermedad-de-las-encias
- http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124-00642022000400130
- https://www.nidcr.nih.gov/health-info/oral-hygiene